jueves, 16 de octubre de 2008

Camino a St. Andrews

Escocia. The second: días 7 y 8, St. Andrews.

La tarde del domingo día 7 llegamos a St. Andrews, cuna del golf y de los universitarios pijos de Gran Bretaña (ha estudiado allí hasta el hijo del príncipe Carlos... para que os hagáis una idea).

Nada más llegar visitamos las ruinas de la Catedral. Como muchas otras, está prácticamente derruida, pero se aprecia perfectamente la envergadura que debió tener en su momento, puesto que se conserva todo el perímetro de la planta y realmente es impresionante. Es una visita preciosa, porque han convertido lo que queda del edificio en el cementerio y es que allí los cementerios son increíbles: todo verde, nada de cajas enteras de mármol, sólo una vieja lápida y casi todas tienen cruces y motivos celtas, estatuas o las tumbas son templetes pequeñitos. Una pasada!
Además, hay una torre de construcción posterior, desde la que dicen que hay una vista increíble. Nosotros no tuvimos la suerte de comprobarlo puesto que la estaban reformando.
Después nos fuimos al St. Andrews Castle. Se encuentra construido en un acantilado al mar y, aunque tampoco está muy bien conservado, tiene un encanto especial. Las vistas son de película. De hecho, en esas playas se rodaron las escenas de Carros de fuego. Además este castillo tiene una particularidad y es que cuando fue asediado, tanto la gente de dentro para escapar, como los atacantes para pillarles, excavaron un túnel subterráneo de unos 15 o 20 metros de largo que hoy día se puede recorrer. Y es realmente curioso porque está como entonces. Hay tramos que sólo se pueden cruzar agachado y te van mojando las gotas de las pequeñas estalactitas que se han formado. Si alguna vez os encontráis en St. Andrews y no sois claustrofóbicos, no dudéis en recorrer este túnel.

Más tarde nos dedicamos a solventar temas de más importancia (¿dónde dormidos y qué cenamos?) y cómo ya estábamos completamente aclimatados en nuestra condición de turistas en Escocia, enseguida dimos con el Youth Hostel de St. Andrews y con nuestra cooperativa-supermercado-amiga. Explico. En casi todas las poblaciones que hemos tenido que comprar para hacer la comida había una cadena de supermercados que debía ser una cooperativa y tenían todo tipo de comida vegetariana, desde pasta preparada para vegetarianos (lo explicaba en la etiqueta) hasta seitán, salchichas de tofu, sopas, huevos ecológicos... en fin, que Javi y yo hemos tenido mucha suerte. Ya me veía una semana a base de sandwiches de queso, pasta y tortillas.

Ya duchaditos, cenados y con la llave de nuestra habitación comunitaria nos fuimos a buscar el fiestón de St. Andrews. Y no lo encontramos. Por la época que era, todavía no debía haber estudiantes y cero de ambiente nocturno. Claro, que como nosotros lo que queríamos era hincharnos de pintas, nos fuimos a un pub recomendado en la guía de Pas (realmente buena para recomendar ocio nocturno),The Central, y allí estuvimos hasta que nos echaron.


La mañana siguiente se desató el desastre. Demasiado bien nos estaban yendo las cosas para los viajes a los que estamos acostumbrados. PERDIMOS LAS LLAVES DEL COCHE DE ALQUILER!!!!A A A...ADIOS!!! LOS HONORS!!!! No puede ser! En algún sitio tienen que estar! Vamos a tranquilizarnos! Sisi, después de horas de búsqueda, de volver al hostal y buscar entre las sábanas sucias, de deshacer el camino nocturno y de llamar a la policía, desesperados, veíamos que se nos jodían las vacaciones. Porque pagar una grúa desde St. Andrews a Edimburgo (donde teníamos que devolver el coche) nos iba a costar carísimo!!! en fin, horas de mucha tensión. Las maletas tiradas en la acera rebuscando una y otra vez entre pantalones, bolsillos, camisetas... horrible, de verdad.
Y cómo termino todo? Pues de vergüenza. Resulta que el responsable del coche (no daremos más datos, pudo ser cualquiera de los tres viajeros) en vista de no perder las llaves, las guardó en un bolsillo nunca antes utilizado, mágico, escondido... y a nadie se nos ocurrió mirar allí! JODER!!!
Después de lo mal que lo pasamos no se volvió a hablar del incidente y tiramos a todo correr para el castillo de Glamis, de camino a Inverness.

Cuando llegamos al pueblo de Glamis y vimos su Castillo, flipamos. Es un Castillo que parece sacado de cualquier cuento con princesas encantadas, caballeros enamorados y unicornios mágicos, donde un oscuro tirano reina influenciado por el maleficio de una horrible hechicera . Todo con torrecitas, enredaderas, y unos jardines con miles de tipos de flores, setos con formas caprichosas y pinos milenarios. De hecho, dicen que la acción de Hamlet transcurre en aquel castillo y hay muchas leyendas de fantasmas en torno al Castillo

La visita incluye un recorrido por las estancias del Castillo, donde veranea la familia del propietario, un conde escocés. Y luego te puedes quedar por allí comiendo en plan picnic, con las ardillitas y los conejos correteando como locos.

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