viernes, 27 de marzo de 2009

El poder del carro de la compra

¿Nunca te has parado a pensar que hoy en día igual tienes más fuerza como consumidor que como votante? Vivimos en una voraz sociedad de consumo donde como consumidor cada día puedes ser más poderoso, o no, avivando una economía insostenible que no hace más que enriquecer a las grandes productoras que ya lo son, empobreciendo a pequeñas industrias.
Parece ser que cada vez somos más las personas que nos damos cuenta o que intentamos cambiar nuestros hábitos de consumo, hábitos "normales" y socialmente aceptados y bien vistos por la ciudadanía.
Pues bien, en esta línea, ya hay iniciativas en contra de los supermercados y grandes superficies, que abogan por un comercio más justo y sostenible, como está que tuvo lugar hace un par de años o ésta otra que tiene lugar en el País Vasco.
Igual pensáis que son acciones complicadas que se llevan a cabo en grandes urbes o lugares con tradición reivindicativa, fuera de vuestro alcance. Yo vivo en Guadalajara y os puedo asegurar que no reune ninguna de las condiciones anteriores, pero se ha formado un grupo llamado Güeco
(Grupo de Gente Unida Contra la Espiral de Consumo. Un espacio para fomentar el consumo crítico, responsable y sostenible) que pretende luchar por un consumo más responsable.
Mediante una lista de correo, estamos en contacto para organizar los pedidos (qué pedir, donde, quien se encarga del reparto) y listo. No tenemos una actividad frenética pero menos es nada. Es cuestión de organizarse.
¡Un mundo mejor es posible y las pequeñas acciones tienen mucho que ver en él!

1 comentario:

heraclit0 dijo...

Completamente de acuerdo, en nuestra sociedad democraconsumista, la única manera de cambiar las cosas es comprando o dejando de comprar, si hubiera una forma de consumir socialmente responsable, podríamos alcanzar una nueva dimensión en nuestra sociedad, favoreciendo el desarrollo local a pequeña escala, tanto nacional con internacional y repartiendo de forma más igualitaria los recursos; mejor no mucho para muchos, que demasiado para unos pocos. Ojalá abramos los ojos y despertemos ante esta nueva realidad que podría, realmente, cambiar el mundo desde el consumismo. Tiene gracía, acabar con el consumismo, consumiendo responsablemente. Es posible!!!