martes, 11 de agosto de 2009

Japonismo dentro del Impresionismo

El impresionismo es una de mis épocas pictóricas favoritas. Y dentro de ella, me llama la atención el japonismo.

Se designa al japonismo como la influencia del arte japonés, especialmente las xilografías o ukiyo-e, en Europa a mediados del siglo XIX.

Las formas simplificadas, las áreas planas de colores y la perspectiva poco común de las estampas japonesas, sobre todo las de los tres grandes maestros de este estilo:

Utamaro 1753 – 1806,




Hiroshige 1797 – 1858

y Hokusai (1760-1849),


ejercieron gran influencia en artistas impresionistas como Vincent Van Gogh, Manet, Henri Toulouse-Lautrec, Matisse, Pissarro...

Algunos autores consideran que fue Manet quien introdujo las técnicas japonesas en el impresionismo, ya que fue él precisamente quién manifestó en muchas de sus pinturas el conocimiento profundo que poseía sobre la línea simple, principal característica de las estampas japonesas. Pero la verdad es que la influencia japonesa fue resultado de muchas acciones de artistas franceses de la época y de su interés por lo relacionado con oriente.

Hay que tener en cuenta que a mediados del siglo XIX, se abren las fronteras de Japón al intercambio comercial, con lo que el arte japonés llega a occidente. Las exposiciones universales, muy a la moda en esta época; como La Exposición Universal de Londres en 1862 y 1867 de París que junto a las galerías de arte fueron grandes difusoras del arte japonés.


En la revista “La Vida Parisina” de 1868, aparece un artículo “de la moda del Japonismo”, en 1869, Ernst Chesnau publica un libro dedicado exclusivamente al arte de Japón, “L’art Japonais”.
1888 Samuel Bing crea la revista sobre arte “Le Japon Artistique”, este comerciante del arte había extendido su actividad comercial por toda Europa, transformándose así en un gran difusor de éste, su revista la creó cuando el conocimiento del arte japonés se extendió en forma masiva entre la gente y ésta solicitaba información específica sobre algún tema, entre ellos sus artículos dedicados a la estampa. El arte de la estampa ya era valorado en Europa en 1870.

En 1890 Bing organiza la primera gran muestra retrospectiva de Ukiyoe en la Escuela Nacional de Bellas Artes, cuando ya habían grandes coleccionistas de Estampas Japonesas, entre ellos Claude Monet, quien las conoció en un viaje a Holanda en 1871, y allí comienza a coleccionarlas, llegando a poseer al final de su vida 231 estampas, entre ellas algunas de los tres grandes maestros Huta aro, Hokusai e Hiroshige.

La preferencia de Monet en las estampas era por los paisajes, escenas de mujeres en sus quehaceres cotidianos y animales, le gustaba intercambiar estampas con sus amigos pintores.


1890 Monet compra Giverny, y adorna su casa con su apreciada colección. En ese hermoso lugar diseña y crea su famoso jardín, visitado hasta el día de hoy, en donde construyó un estanque en el cual cultivaba nenúfares exóticos (importados de Japón), flores flotantes, además fabricó un puente de madera al estilo japonés, el que fue uno de sus modelos favoritos junto a sus nenúfares en su última etapa creativa.

Los impresionistas se identificaron mucho con las estampas de los maestros del Ukiyoe de un siglo atrás, estos artistas japoneses, pues éstos eran muy modernos en la forma de representación y tenían en común con los pintores europeos del siglo XIX el interés por los temas de la vida cotidiana, la naturaleza en sus diferentes épocas del año, paisajes como caminos, montañas, temas triviales como campesinos trabajando, la vida de la ciudad, mujeres en quehaceres diarios y el teatro.









1 comentario:

Jesús Angel Ortega dijo...

¡Muy interesante!

No conocía este tipo de incluencias japonesas en el impresionismo que comentas en la entrada.
La verdad es que no me extraña el atractivo que esas estampas de esos maestros nipones ejercieron sobre los pintores impresionistas. Son una pasada.

Me ha gustado mucho la estampa japonesa realizada por Vang Gogh, parece que la hiciera al pie del monte Fuji y no en el campiri belga o francés, no la conocía.

Saludos.