sábado, 17 de enero de 2015

Y si ser libre es ser puta pues somos reputas, pero sin necesidad de aguantar piropos

Hace una semana de las "polémicas" declaraciones de Ángeles Carmona, la presidenta del Observatorio de la Violencia doméstica y de Género.  Entrecomillo lo de polémicas porque a mí me parece bien coherente todo lo que desde el organismo se defendió. Es increíble que todavía no seamos conscientes de la importancia que tiene la prevención y la educación, en lo que a igualdad se refiere. Tenemos que luchar porque las generaciones venideras se respeten entre sexos y no utilicen esta cuestión para abusar e intimidar. 

Está muy claro lo que es violencia física o verbal, y como este hecho se convierte en devastador cada vez que se hace recuento de las muertes a causa de la violencia machista (hecho que por cierto ocurre muy a menudo en los medios de desinformación, digo de comunicación). Pero en serio creéis que hay hombres o personas que son violentos porque sí? Claro que habrá, gente con trastornos hay; pero se trata de una cuestión cultural y social, que en nuestro país se vive diariamente en colegios, medios de comunicación, entornos laborales... y sí, en la calle. Es el resultado de un país sumiso en la oscuridad patrialcal, androcéntrica, machista y sexista. Nadie tiene que soportar que un individuo se le acerque y le diga cualquier cosa, normalmente intimidatoria y relacionada con alguna actividad que le gustaría hacerle en privado a esa persona. De verdad pensáis que es bonito??? No os suena Sartre y su famosa cita sobre que la libertad propia termina donde empieza la de los demás??? 

Muchas veces me he visto en la tesitura de defender la idea de que el piropo es una forma de violencia y micromachismo en multitud de conversaciones con compañeros y amigos hombres. Ellos siempre defendían lo inocente que es dedicar bonitas palabras ( ja, no voy a ser soez repitiendo barbaridades recogidas en las calles por perfectos desconocidos) que por cierto, suelen ir acompañadas de miradas incómodas y muy poco inocentes. En este artículo, Marisa Soleta, presidenta de la Fundación Mujeres, se explica mucho mejor que yo al respecto y argumenta perfectamente porque nadie, no sólo las mujeres, tiene que aguantar este tipo de conductas.

Ensalzar los atributos de una persona, tanto físicos como personales, es algo precioso, que seguro que madres, hijas, novias, amigas y mujeres en general que haya en vuestras vidas agradecen, desde una declaración sincera y en un contexto de intimidad.

Afortunadamente, dentro de la sociedad en la que vivimos, me encanta ver como cada vez son muchas las figuras públicas de distintos ámbitos que toman partido en este tema, porque hay que tomar partido, o se defiende la igualdad o no se defiende, no podemos ser indiferentes, porque la indiferencia anula, hiere, agrede y mata.

Termino con este temazo de Los Chikos del Maíz de su reciente y estupendo álbum "La estanquera de Saigón" que aborda de forma explícita muchos realidades incómodas y controvertidas, vividas hace muy poco en nuestro país que aluden directamente a la desigualdad de derechos a las que estamos sometidas las mujeres.


"Me visto así porque me da la gana y ya está, se llama libertad" 







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